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miércoles, 1 de septiembre de 2010

El síntoma nos da lo que necesitamos



Me gustaría hablarles de una paciente que hace acúfenos y me dice:

—Me pasa cuando mi marido me grita —dice la mujer.
—¡Qué extraño!, porque cuando alguien te grita puedes sentirte agredida, por tanto, deberías estar sorda —le contesto, ya que biológicamente buscamos alejarnos de lo que nos agrede y la sordera nos lo permite (Efecto de Goma o Borrador).

Entonces, hacemos el protocolo terapéutico de la Bisagra y, ¿cuál es su vivencia?

—Estoy separada de las palabras que yo quisiera escuchar —me dice—. No me agrade lo que dice, además le puedo responder, no tengo miedo de él, pero preferiría escuchar palabras de amor.

Ella ya había expresado esto cuando describió su acúfeno:

—¿Cómo son tus acúfenos? —le pregunto.
—¡oh!, son muy dulces —me responde.

Esto me dio una idea de que ella estaba separada de un sonido dulce, suave. Su esposo le grita, pero no se siente agredida. Busca un sonido más dulce. El acúfeno le da lo que ella necesita.

Olla a presión



Frente a nuestra incapacidad de encontrar una solución concreta y conciente ante un bio-shock, el inconciente biológico toma las riendas e inventa una vía suplementaria de supervivencia: lo que llamamos un síntoma. Es una re-solución, inconciente e involuntaria.

A continuación doy un ejemplo del mecanismo, donde el síntoma (Acúfenos o Tinnitus) se pone al servicio de la estabilidad mental de la persona.

Una persona oye como un silbido dentro de su cabeza como de "ollas a presión". Esta persona tiene miedo de volverse loca, de explotar. Cuando está escuchando el silbido está soltando la presión poco a poco, entonces, el miedo a enloquecer y explotar se reduce.

La descripción del acúfeno nos da una información de lo que “yo no quiero estar separado de…”, “… o “de lo que quiero estar separado...” lo que permite encontrar con más precisión el evento de origen o Conflicto Programador.

Zumbidos de abeja


Todas las enfermedades se adaptan a una situación muy precisa y por ello su reacción es, a su vez, muy específica. Me he dado cuenta que ante un acúfeno hay que pedir a la persona que especifique muy bien que tipo de acúfeno tiene.

Un ejemplo,


Una persona tenía un acúfeno, como un zumbido. Le pregunto desde que edad lo tiene y me dice que desde la edad de 40 años. Le pregunto a la señora “¿Qué ocurrió con 20 años?” me dice “muere mi padre”. Empieza a llorar… y le pregunto que profesión tenía su padre, me dice que era apicultor. Y ¿Cuál era el mejor momento que tenías con tu padre? Y ella contesta “cuando íbamos cerca de las colmenas, mi madre no me dejaba estar cerca de mi padre, porque tenía miedo de las abejas. Con las colmenas estaba con mi padre”. Y claro, allí había muchos zumbidos.

Entendimos el sentido biológico. Cuando ella oye los zumbidos está con su padre. Durante la sesión los zumbidos desaparecen y aparece otro acúfeno, es como si oyera ruido de circulación. Le pregunto: “¿tu padre conducía mucho, hacía mucha carretera?” Me dice “No, no. Murió de un accidente cerebral circulatorio”.

El insoportable silencio



A partir de un bio-shock, de un evento excepcional, imprevisible e inesperado, para la cual nuestro cuerpo y psiquismo no está preparado ni encuentra una solución conciente, la biología inconciente reacciona y busca una re-solución.

Con los acúfenos, el conflicto refiere a que “el silencio se hace insoportable”. Como reacción biológica entonces se fabrica sonido:

Una mujer se va una semana a Egipto con su marido, y el último día la mujer está preparando la maleta.

—“¿No preparas tu maleta?” —ella le pregunta a su marido.
—“No, a mí me gusta mucho este país, me quedo…” —responde el marido.
—“Estás vacilándome ¿no?, tomamos el avión en tres horas” —ella le responde.

El marido se va a quedar en Egipto sin dar explicación alguna. Regresa a Francia sola y piensa: “…bueno, me va a llamar….” Pero no recibe ningún signo de vida de su marido.

Al cabo de tres años el hombre regresa a casa.

—“…Pero ¿qué has hecho durante todo este tiempo?” —ella le pregunta.
—¿Quieres que me vuelva a ir?” —le responde él.

Está tan contenta de que haya vuelto que no dice nada.

—“¿Qué hay para comer? ¿Qué hay en la televisión esta noche?” —el marido le pregunta.

Y la vida continúa como si no hubiera pasado nada. Pero ella está separada de una explicación que necesita, luego de tres años de silencio.

Unos años más tarde muere el marido. Ella le quería mucho. Su pérdida le trae otro silencio. Esta mujer me comentaba que hay diferentes calidades de silencio: el silencio angustioso mientras él estaba en Egipto, porque no sabía si iba a volver. El silencio mientras estaba él aquí, pero donde había algo a lo que ella no podía acceder, que la separaba de su marido. Y ahora está el silencio del esposo ha fallecido, es un silencio muy vacío.

Hay sinfonías de silencio. También hay silencios muy amorosos, hay silencios llenos de paz,… para ella todo estos silencios son insoportables. Ella fabricaba ruidos en su oído, lo que llamamos acúfenos y hacía trampa con su biología.

Podríamos creer que hay muchos inconvenientes por tener acúfenos, pero hay una ventaja, mientras está el acúfeno, no está el silencio de la ausencia del marido.

sábado, 29 de mayo de 2010

Borrar o Añadir / I


Escrito por Christian Fleche


“El borrador y el tintero”

Mi reflexión personal, y el ejercicio de mi práctica terapéutica me condujeron a definir un elemento importante, una tabla de lectura de síntomas y por consiguiente de procesos de cambios que está basada en lo que yo llamaré “EL MAS Y EL MENOS: BORRAR O AÑADIR”.


Esta lectura nos permite comprender de manera novedosa y simple toda clase de síntomas, las enfermedades físicas con problemas de comportamiento.


Partamos de un caso concreto.

Dos alumnos son humillados, insultados en clase por el profesor. Ellos no soportan oír dicho insulto, los dos hacen un conflicto de tipo: No lo pueden creer mis oídos, es insoportable. El primero se vuelve sordo, su oído disminuye; el otro tiene acúfenos (fenómeno perceptivo que consiste en notar golpes o pitidos en el oído, que no proceden de ninguna fuente externa). Otra vez más para los dos, el shock es el mismo, con una vivencia idéntica, y por lo tanto los síntomas nada tienen que ver el uno con el otro.


Cuál es la diferencia que hace la diferencia?

Lo que descubrí, y verifiqué varias veces, es lo siguiente: la primera persona volviéndose sorda, borra, limpia. La segunda, por el contrario, añade algo (en este caso el sonido).


Entonces qué es lo que hace que uno borre y que el otro añada?

Para responder a esta pregunta fundamental, tenemos que ir a escarbar en las profundidades de la personalidad. A menudo en la personalidad de los pacientes, encontramos elementos importantes que hacen que el individuo se estructure psicológicamente de manera particular. Frente al mundo, frente a los problemas que el encuentra o a conflictos a los cuales el debe enfrentarse, cada uno pone en su lugar lo que Freud llamaba mecanismos de defensa, lo que los terapeutas cognitivistas llaman esquemas, lo que yo llamaré una estructura de sobrevivencia.


La persona que borra está estructurada sobre demasiado.

Por ejemplo ella pudo estructurarse sobre algo violento. De pronto alguien la agredió, o alguien la violó, le pegó, etc. Esta persona se estructuró sobre algo demasiado violento, sobre mucho sufrimiento. Entonces su estrategia para sobrevivir cuando hay un problema es borrando, quitando, limpiando. Pues si hay algo, es peligroso, ella se siente mal. Para estar bien, ella necesita retirar.

La segunda, por el contrario, está estructurada sobre la pérdida, de vacío, de la separación, de la perdida. Esta persona está estructurada sobre lo que le falta de positivo. Yo no fui tocada por mi mamá. Yo no fui mirada por mi papá Cuando hay un problema, la persona estructurada sobre una falta no va a borrar, no va a retirar las cosas, puesto que a ella ya le falta algo, y cuando algo le falta, ella sufre. Su solución es llenar, fabricar, crear, añadir. Así pues en el ejemplo citado, esta persona tiene acufenos, ella crea un sonido. De la misma manera, uno va crear la obesidad, las alucinaciones, los inventos, los cálculos biliares… uno crea empresas, fabrica casas, hace colecciones (de objetos diversos, de parejas sexuales…) o uno habla mucho. Uno llena, llena, llena.


Traducción del francés gracias a Esperanza Niño.