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domingo, 22 de enero de 2012

La unidad de lo vivo



Más allá de las causas, la noción de enfermedad psicosomática o de reacción biológica sobreentiende la unidad fundamental de lo vivo. Unidad que se expresa de mil maneras como son por ejemplo el psiquismo, las emociones, el cuerpo o incluso las enfermedades.

Cada uno presiente muy bien que hay algo que se quiere expresar aquí, que el síntoma no es el efecto de la mera casualidad. Pero, ¿cuál es el significado de este síntoma, de esta enfermedad? ¿Qué es lo que intenta expresarse?

Cuando se dice en el lenguaje popular: este individuo me ulcera, tal situación es indigesta, no lo puedo tragar, esto huele mal… Ya existe en estas palabras, en estos términos, la expresión de estas dolencias. Hablamos de nuestros órganos. Se reconoce esto generalmente para el asma, la úlcera de estómago, el eczema y cada vez más para el cáncer. Algunos piensan que hay por una parte: las enfermedades psicosomáticas; y por otra parte, las demás que no lo son… ¡Pero no se ve muy bien donde está el límite!

El hombre es una unidad indisociable. Si se es capaz de entender que no hay una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro humano, si se es capaz de entender que no hay una sola parte del cerebro que sea autónoma, que escape al control del pensamiento consciente o inconsciente, entonces se está preparado para comprender que no existe absolutamente ninguna enfermedad que no sea psicosomática. Porque no existe ninguna célula del cuerpo que escape al psiquismo.

Se lo contempla cada vez más seriamente en los círculos científicos con el estudio de los mediadores químicos, hormonas y neurotransmisores que son mensajeros de información. El enfoque de la psiconeuroinmunobiología es testimonio de ello. También con la utilización bien conocida, aunque a veces disimulada, del efecto placebo.

sábado, 29 de mayo de 2010

Georg Groddeck y el valor simbólico de la enfermedad


Groddeck afirma siempre que aquello que llamamos nuestro Yo se conduce en la vida pasivamente y que, en vez de vivir, somos " vividos " por poderes ignotos e invencibles". Sigmund Freud.


“Un labio que no quiere besar, aun cuando el yo del hombre lo anhela, consigue hacerse una ampolla, ponerse malo, dar a conocer su opuesta voluntad de manera inequívoca y con probado éxito.” Georg Groddeck


Haciendo un repaso de los pioneros de la Descodificación Biológica de las Enfermedades quisiera referirme primero a Georg Grodeck (1866 – 1934), médico alemán, discípulo de Sigmund Freud y quien formuló el concepto del “Ello”, fundamento del psicoanálisis y de quien Freud tomo prestado el término.


Con Grodeck se da inicio al significado de la enfermedad como creación del hombre; algo que no corresponde en su origen a las bacterias ni a los accidentes, sino el " Ello" de cada ser humano. En este “Ello” están está la expresión psíquica de las pulsiones y los deseos profundos y por lo tanto inconscientes. En él habita la parte primitiva, cuyo único propósito es reducir la tensión creada por pulsiones relacionadas con las necesidades básicas (hambre, sexualidad, agresión).


Para él no hay enfermos mentales, sino “orgánicos”. Fue a Groddeck el que da pie al término “psicosomático”, dando por sentado la importancia de los procesos emocionales en la aparición y desarrollo de algunas enfermedades. Para él, el hombre es un ser psicosomático por definición.


Otro de los temas que tocó fue su entendimiento de la femenidad y el poder que viene con la capacidad de la mujer de dar a luz, algo que la lleva a ser un objeto deseado y temido. Groddeck lo afirma diciendo: "Yo creo que a veces me burlo de las madres, por la envidia que me da no ser mujer, y por lo tanto no poder ser madre”. De esta envidia del hombre hacia la capacidad de alumbramiento Groddeck formula que puede explicar el engrosamiento del abdomen masculino y hasta el bocio, con el aumento de tamaño de la glándula tiroides en la garganta.


Groddeck, fue el primero en aplicar el psicoanálisis a los trastornos orgánicos, a las fracturas y su cicatrización, y a los accidentes. Dice: "Si una fractura no consolida con la terapeútica médica, habrá que tratarla también con psicoanálisis”. Más tarde investigadores como Sándor Ferenczi (1914), Franz Alexander (1930), Helen Deutsch (1939) y Phyllis Greenacre (1949), también de la escuela psicoanalítica comienzan a considerar los traumas del nacimiento, infancia y niñez como predisponentes a la enfermedad psicosomática del adulto. Jurgen Ruesch (1958) destacó la importancia de la comunicación entre el paciente y el medio ambiente y como su alteración puede contribuir o conducir a la enfermedad psicosomática.


Sobre los hombros de Groddeck se sostienen los conceptos de psicoanalistas como Peter Sifneos y Jhon Nemiah en EEUU y Pierre Marty en Francia. Los primeros planteando el tema de Alexitimia (ausencia de verbalización de afectos y sentimientos), relacionándola a los bloqueos en la capacidad para expresar afectos relacionados con conflictos, siendo el origen de la formación de síntomas somáticos.


Groddeck creyó encontrar en el significado de la enfermedad el valor simbólico de los síntomas, dado que él consideraba al hombre, como un ser innatamente predispuesto a la simbolización, planteando en y en su trabajo de 1922 que el hombre tiene "la compulsión a simbolizar ".


Refiriéndose al pensamiento de Groddeck, el psiquiatra argentino Raúl Usandivaras dice: "Esta década está por terminar y el signo de los tiempos en la ciencia parece ser por un lado la revalorización de lo humanístico, con los consecuentes problemas éticos que plantean las líneas de investigación de algunos científicos y, por el otro lado, la necesidad de un enfoque holístico de la realidad para intentar la síntesis integradora de datos parciales".


Para finalizar quisiera compartirles está anécdota (y acercamiento terapéutico) de Groddeck que, cuando llegaba un paciente a su consulta y traía una enfermedad, lo recibía dicíendole: ¿"Por que se ha hecho usted 'esto' a sí mismo"?